Les Praeres, un nuevo muro para La Vuelta a España

Todo parece indicar, según se ha publicado en la prensa local, que la próxima edición de La Vuelta a España contará con un novedoso final en Asturias, concretamente en la localidad de Nava, conocido como Les Praeres.

Este nuevo descubrimiento de Guillén y su equipo consta de 3.8km casi al 13% de media con máximas puntuales del 25% y aunque para el ciclista de carretera es un desconocido, es muy usado para otras actividades como el BTT, el senderismo o la caza.

Actualmente el principal problema para albergar un final de etapa de La Vuelta son los accesos: la carretera es estrecha y el firme es hormigón en mal estado, incluyendo unos 200m finales de tierra.

La Vuelta tendrá que evaluar la posibilidad de ubicar su habitual despliegue en la cima o instalar una versión más reducida del mismo.

La subida

Link al perfil interactivo de Les Praeres.

Altimetría de Les Praeres

La subida comienza en la parte más baja del valle del Río de Prá y para llegar hasta ahí previamente habremos superado una peligrosa bajada de hormigón y rampas superiores al -15% que conduce desde la localidad de Piloñeta hasta el puente sobre el mismo río Prá.

Una vez ahí comienzan los 3.8km al 13% que se presentan como dos bloques: una primera parte de 2.4km al 15%, muy sostenidos y con rampas que alcanzan el 19.6% medios sobre 100m (22% de manera puntual). Este tramo apenas tiene descansos, aunque las rampas al 12% pueden considerarse como tal.

Una vez superada esta fase tendremos un pequeño descansillo, con leve descenso incluido, para arrancar la última rampa de unos 300m al 17% con el 21% de máxima calculada sobre 100m (25% de máxima puntual). Finalizada esta rampa tenemos otros leve descanso y tras una horquilla a derechas al 15% dan comienzo unos últimos 200m de tierra compacta en ligera pendiente hasta llegar a la explanada donde se sitúa el cartel que indica que hemos coronado “Les Praeres”.

En la cima disfrutaremos de unas magníficas vistas de la “Comarca de la Sidra” y de unos espectaculares pastos verdes que dan nombre al enclave.

Opinión

Desde el punto de vista del ciclismo de carretera es una subida más de entre las tantas que está descubriendo La Vuelta en estos últimos años y que los aficionados han dado en llamar “cuestas de cabras”. Carece de historia y jamás dispondrá de una a la altura de Los Lagos (o el Angliru, el rey de las cuestas de cabras). Por dureza la pondría un punto por debajo de La Camperona y por encima de Los Machucos, aunque este último tiene más hechuras de puerto, pese a que también cuenta con rampas absurdas pero luego tiene otros tramos más acordes a lo que es el ciclismo de carretera.

El hecho de que no sea una subida con posibilidades de encadenado posterior (carece de descenso asfaltado) la convierte en un final de etapa previsible donde todo el mundo se reservará para dar lo mejor de sí en sus rampas, haciendo que apenas se produzcan diferencias ni situaciones inesperadas.

Por supuesto señalar que el acondicionamiento de la subida (asfaltado, limpieza de cunetas…) tiene que ser un requisito indispensable para albergar un final de etapa. Y no suelo estar muy a favor de asfaltar carreteras a ninguna parte, como tampoco creo que lo estén las asociaciones ecologistas.

Con todo, lo mejor es el entorno natural de la subida, especialmente de la cima.

 

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